Solidaridad
El trabajo altruista y desinteresado de muchos ciudadanos está haciendo que las consecuencias de la crisis sean más llevaderas para muchas familias españolas.
La labor silenciosa de estos grupos de ciudadanos pone de manifiesto que la solidaridad no puede ser selectiva, y mucho menos elitista, porque iría contra su naturaleza más íntima, sino que debe estar abierta a todos de manera incondicional.
Ayudar a una persona, independientemente de su situación jurídica, es una exigencia, es un deber humano. Porque cualquier injusticia, por pequeña que sea, vulnera la dignidad de los seres humanos.
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