En España urge la regeneración de la democracia
La renovación democrática que nuestro país necesita no saldrá de culpabilizar socialmente a los políticos y la política de forma generalizada sino de regenerarla y potenciarla, y para ello es imprescindible diferenciar de forma contundente entre los políticos que son y los que no son corruptos, estableciendo nuevas normas de control y de combate de la corrupción, no sólo para los políticos sino para el conjunto de la sociedad y especialmente para los responsables políticos y económicos.
Es evidente que la corrupción es hoy un problema político y social de especial trascendencia en España y que la ciudadanía exige una inmediata regeneración de la vida pública. Por salud e higiene democráticas las necesarias reformas han de acometerse de inmediato, pues cada día que pasa, el cáncer de la corrupción avanza imparablemente destruyendo cuanto encuentra a su paso y, probablemente, cuando se quiera actuar puede ser demasiado tarde.
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