Pastores
Cincuenta años después de su solemne inauguración por el papa Juan XXIII, el legado del Concilio Vaticano II corre el riesgo de desaparecer en España a medida que quienes vivieron con ilusión aquel proceso de renovación de la Iglesia van desapareciendo y dando paso a nuevas generaciones de sacerdotes más litúrgicas, más obedientes y menos proclives a reflexionar sobre los problemas del mundo actual.
Hacen falta pastores que, alejados de dogmatismos sectarios, sean capaces de reflexionar críticamente sobre por qué el número de españoles que se confiesan católicos practicantes no deja de bajar desde 1975, situándose en un exiguo13,2% según el barómetro del C.I.S. de 2012.
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