Contabilidad creativa
En plena ceremonia de la confusión, de momento parece que nadie ha sido capaz de pensar en ninguna salida a la crisis que no pase por la recuperación del crecimiento económico.
De hecho, en su afán por minimizar las críticas que reciben y su desprestigio creciente, los banqueros se han dedicado últimamente a la práctica de la contabilidad creativa, esa que consiste en maquillar los datos y las cifras de sus balances, lo que induce a los mercados a desconfiar de su solvencia presentada con la magia negra de las cifras y los procedimientos de los alquimistas.
No es necesario tener mucha memoria para recordar cómo, no hace tanto tiempo, los bancos en Grecia cuadraban con falsedad unos superávit que resultaban muy superiores a los de cualquier país europeo.
De ahí proviene, en gran parte, el escepticismo sobre unos datos que se presentan maquillados, con la única finalidad de salvaguardar la imagen de las entidades bancarias y seguir remunerando con nóminas astronómicas a sus ejecutivos y a sus accionistas.
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