Civismo
De nada sirve que los ayuntamientos hayan terminado asumiendo el papel de hermano mayor, persiguiendo conductas incívicas y sancionando las infracciones a unas ordenanzas establecidas hace tiempo pero que han acabado convertidas en papel mojado.
La nula conciencia que tenemos los españoles respecto a que lo público es de todos y nuestra falta de higiene en relación con los espacios comunes nos sitúa a años luz de los hábitos de higiene y urbanidad que caracterizan a los europeos.
Es evidente que el civismo, lejos de arraigar entre nosotros, se difumina y parece condenado a una simple anécdota. Es habitual encontrar argumentos para justificar determinados comportamientos tales como la falta de servicios públicos, la falta de papeleras, la ausencia de ceniceros… pero todos ellos son excusas de mal pagador.
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