El desprestigio de la política deteriora el sistema democrático
La situación actual se caracteriza por el desempleo, la situación de pobreza en que está una parte significativa de la población, los recortes en sanidad, en enseñanza, en el sueldo de los empleados públicos, los desahucios, el previsible recorte de las pensiones…
Desgraciadamente la gente que padece esas situaciones no está en condiciones de poder trabajar para mejorar esas circunstancias a causa de la edad o de la invalidez que padece, la falta de apoyo económico a las entidades que cuidan dependientes, la emigración de la juventud cualificada, el engaño a pequeños ahorradores con las participaciones preferentes, etc.
En medio de la precaria situación económica y de paro en la que estamos, el creciente desprestigio de la política se convierte también en un problema serio, que conlleva una grave deslegitimación del sistema democrático.
Comentar este post