Los peces en el río... esos borrachos entrañables
Continúan bebiendo los peces en el río, y deben hacerlo con tanto ímpetu que han pasado de ser alcohólicos anónimos a borrachos entrañables, mientras una burra cargada de chocolate continúa, con paso cansino e imperturbable, su camino hacia Belén en la confianza de que ninguna operación antidrogas se interpondrá en su misión.
Ahora enfilamos el camino que nos lleva hasta la Nochevieja, donde todo volverá a ser alegría, desenfreno y buenos deseos para el año venidero, así que nuevamente se nos empuja a desempolvar la bota que nos sacará María, a empinar el codo y a emborracharnos.
Pero no sólo de pan, requesón, manteca y vino viven el hombre y la mujer, así que con el sonido de las campanas de Belén, cantaremos, reiremos, beberemos y le daremos a la zambomba y al almirez para olvidar los problemas y como no hay mal que cien años dure, “nosotros nos iremos, tururú, y no volveremos más”.
Comentar este post