La desesperación necesita chivos expiatorios para justificarse.
Los estragos que la crisis económica está teniendo sobre los derechos económicos y sociales de la ciudadanía y la falta de respuesta institucional a las demandas de una población cada vez más desesperada son el caldo de cultivo ideal para el crecimiento de las ideologías extremistas que, alimentando la figura del chivo expiatorio, buscan fáciles culpables en los grupos de ciudadanos minoritarios y más desfavorecidos, acusándoles de todos los males imaginables.
Quizá sea el momento de recordar nuestra historia reciente y reflexionar sobre el contenido de aquella frase de Cicerón que afirma que: "Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla".
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