El sorteo de la Lotería del Niño ha vuelto a repartir decepciones y desilusión
Y ahora que la fortuna ha sonreído a unos pocos, la inmensa mayoría de los ciudadanos vuelve a la cruda y dura realidad añorando, quizá, el fin del mundo que pudo haber sido y no fue.
Un año más, la suerte ha sido esquiva. No merece la pena echar la cuenta de la cantidad de euros gastada en forma de décimos y participaciones de lotería con la esperanza de que un golpe de suerte cambiara unas vidas donde, últimamente, los protagonistas cotidianos son el desánimo, el hastío y la desesperanza.
Tras unas semanas de tensa espera soñando con la visita de la fortuna en forma de premio gordo, ahora tocar volver a la realidad, consolarse pensando que siempre hay quién esté peor y convencerse de que lo realmente importante es la salud.
Pero, ¿qué se puede esperar de un país cuyos ciudadanos confían en que la justicia social se reparta en forma de décimos de lotería?
¡Bienvenido, estás en España!
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